Mostrando entradas con la etiqueta artistas asturianos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta artistas asturianos. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de noviembre de 2018

NOCHE DE FRÍO ESPESO

 Noche de frío espeso,1954
Aurelio Suárez
Óleo sobre lienzo, 38 x 46 cm.
Museo de Bellas Artes de Asturias

Aurelio Leonardo Suárez Fernández
(Gijón, 1903-2010)
Lo que vemos:

Un paisaje nevado, habitado por una pareja de seres imaginarios, uno está sentado en un interior calentándose en un fuego mientras que el otro se acerca desde el exterior con un ramo de flores en las manos. 
El interior es a la vez una especie de choza y un rostro que contempla la escena. Una luna de forma ovoide preside el cielo nocturno. Un millar de puntos blancos sugiere tanto el espesor de la nevada como el de un firmamento cuajado de estrellas.
Un profundo silencio se apodera de toda la obra. Todo está quieto, tranquilo. El tiempo parece haberse detenido.

Un significado:

Ambos personajes están concebidos con gran imaginación, a mitad de camino entre lo fantástico, lo animal y lo humano, y son representantes de un principio masculino y otro femenino.

La figura femenina, sonriente y protegida por un tocado en forma de pechos de mujer, parece portar como regalo las dos flores del ramillete que repiten la forma de los pechos. Aurelio carga en ese personaje femenino toda la fuerza positiva que transmite este óleo.

Hay un juego de contraposiciones:    
- naturaleza frente al interior doméstico.
- masculino frente a femenino.
- calidez del refugio frente a la frialdad del azul nocturno y la gélida blancura del campo.
- vida (sugerida por el interior cálido y habitado) frente a muerte o más bien vida suspendida (reflejada por el exterior nevado).

Siguiendo con el juego de contraposiciones hay un ritmo cruzado que une dos diagonales opuestas:
- la figura femenina y la luna-huevo del cuadrante superior izquierdo (el principio femenino, activo, positivo).
- la figura masculina, pasiva, aparentemente triste y coronada por una piedra inerte, y el árbol seco del cuadrante superior derecho.

La choza antropomórfica es una hibridación entre objeto y ser animado característicamente surrealista.

La luna tiene forma de huevo: en la obra de Aurelio la figura del huevo es especialmente potente en cuanto a su simbolismo.  Icono de la potencia creadora de vida y de formas biológicas aún no desarrolladas, de una actividad secreta aún por manifestar. Origen y misterio de la vida. 

El paisaje es en conjunto un espacio imaginario, otra dimensión que tiene una poderosa carga de ensoñación.

La obra es deudora de la influencia del mundo fantástico de El Bosco y Brueghel el Viejo, en cuanto a su orientación onírica y simbólica pero sin la carga de violencia de éstos. Tanto en su formación artística como en la configuración de su universo iconográfico también contribuyeron maestros como  Giotto, Patinir, El Greco o Goya.


En los momentos de escribir esta entrada se ha publicado el siguiente artículo en La Nueva España: 
El hijo de Aurelio Suárez advierte: "Con una firma saco el legado de Asturias y no vuelve". 
Con esta contundencia se manifestó Gonzalo Suárez Pomeda, hijo del pintor Aurelio Suárez, durante la presentación de la tercera donación de pertenencias del pintor al Museo de Bellas Artes de Asturias (que tuvo lugar el pasado 7 de noviembre de 2018), respecto a su profundo descontento con los responsables de cultura del Principado por el trato que dan a la figura y obra de su padre. 

Y es que Aurelio Suárez  es "una de las figuras claves de la pintura española del siglo XX" (Alfonso Palacio, director del Museo de Bellas Artes de Asturias). Un artista que vivía entregado un mundo interior extraordinariamente fértil. Con una pintura tan personal que desborda el límite del surrealismo. Un pintor de pensamientos con una  gran capacidad técnica e inventiva, con una inagotable variedad temática e iconográfica que forman el singular universo del Aurelianismo.

Fuentes:

·        - FEAS COSTILLA, L. (coord.), Artistas Asturianos. Vol. III. Hércules Astur de Ediciones. Oviedo, 2002.
- https://www.aureliosuarez.es 
·    - http://www.museobbaa.com/obra/noche-de-frio-espeso/  - https://www.lne.es/sociedad/2018/11/08/museo-jovellanos-desprecia-obra-padre/2376758.html

·       







martes, 2 de febrero de 2016

Retorno a Tipasa II, Javier Victorero

Retorno a Tipasa II,
2013, Javier Victorero.
150 x 190 cm.
Acrílico con pigmentos sobre lienzo.
Javier Victorero 
(Oviedo, 1967)

Esta vez, en lugar de comentar una obra “clásica” de la historia del arte contemporáneo, voy a hablar de una obra que pertenece a un artista que forma parte de la actualidad artística española.

Lo que vemos:

Color y geometría definen esta obra.
Una geometría tranquila, sin estridencias de color.
  
El significado:

Es una obra de abstracción geométrica. Su trabajo es no figurativo, con formas lineales, angulosas y planas.

Un rayo de sol atraviesa un cuerpo prismático y la luz se descompone en colores.

El artista asegura jugar con el misterio del color y con el poder de la luz, desde el punto de vista físico y espiritual.

Una pintura esencial, concentrada, meditativa, radiante, que se expande sobre la pared. Pintura delgada y cristalina, diamantina, luminosa... 

Todas ellas son palabras del crítico de arte y poeta Juan Manuel Bonet, que describen muy acertadamente la obra de Victorero.

«En los títulos siempre hago guiños a cosas de mi propia vida, que incluyen referencias literarias, la música, la propia pintura (…) busco transmitir mi sentimiento de la vida»

En 1953, Albert Camus publicó un texto titulado Retorno a Tipasa. Es un relato profundamente melancólico, en el que el escritor narra su regreso a uno de los territorios de su infancia, las ruinas de Tipasa.

Estos días puede visitarse en Madrid  la exposición individual En la quietud en la galería Utopia Parkway, del 14 de enero al 27 de febrero de 2016.


Fuentes: